Cuadro de vacunacion

Si llevas un correcto esquema de vacunación canina evitarás muchas enfermedades en tus perros y hará que vivan por más tiempo. La madre pasa a los cachorros anticuerpos contra varias enfermedades a través de la leche materna por ello es importante que sus crías sean alimentadas con esta leche el mayor tiempo posible, al principio no necesitarán vacunas debido a lo mencionado anteriormente pero estos anticuerpos se van terminando cerca a los 45 días de nacidos y es cuando debemos empezar el esquema de vacunación para perros.

La importancia de la vacunación en perros

Recuerda que se deben aplicar varias dosis o refuerzos de las vacunas debido a que los perros se pueden contagiar de algún virus aunque hayan recibido las primeras dosis de los anticuerpos y es por lo anterior que los veterinarios recomiendan durante este período no sacar al cachorro a la calle o parques ni dejarlo acercarse a otros perros hasta completar el siguiente esquema.

ESQUEMA DE VACUNACIÓN CANINA

  • 45 – 50 días: Especial cachorros “puppy” (parvovirus y moquillo).
  • 60 – 65 días: Aplicar pentavalente (moquillo, parvovirus, hepatitis, leptopirosis, parainflunza).
  • 75 – 80 días: Aplicar refuerzo de pentavalente (moquillo, parvovirus, hepatitis, leptospirosis, parainfluenza)
  • 100 – 120 días: Aplicar la vacuna antirábica.
  • Anual: Vacunar una vez al año contra las enfermedades durante toda la vida por medio de la vacuna pentavalente y aparte la rabia.

El parvovirus:

El parvovirus canino es una enfermedad vírica altamente contagiosa. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas. Puede ser fatal y es una enfermedad que continúa afectando a la población de cachorros.

¿Qué es el parvovirus canino?

La parvovirosis canina es una enfermedad muy contagiosa provocada por un virus extremadamente resistente que se encuentra en el entorno. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas.

Si una madre se contamina durante la gestación, el virus afectará a los fetos. El virus no puede replicarse por sí mismo, y por lo tanto, tiene que usar otras células que lo ayuden a multiplicarse. En los cachorros jóvenes, el parvovirus canino colonizará las células del tracto digestivo porque estas se regeneran a gran velocidad.

El parvovirus canino puede ser fatal y es una enfermedad que sigue afectando a la población de cachorros.

¿Cuáles son los síntomas del parvovirus canino?

Un cachorro o perro con parvovirus canino mostrará distintos síntomas. Conviene prestar atención, por ejemplo, si se observa:

  • Fiebre
  • Letargo
  • Diarrea (posiblemente sanguinolenta)
  • Vómitos
  • Deshidratación
  • Pérdida severa de peso

¿Qué causa el parvovirus canino?

Un perro infectado con parvovirus canino elimina una gran cantidad de virus a través de sus heces. En concreto, 1 g de heces puede contener hasta 1 millón de dosis infecciosas, lo que bastaría para, en condiciones experimentales, infectar a 1 millón de animales.

La enfermedad puede ser transmitida por cualquier persona, animal u objeto que haya entrado en contacto con las heces de un animal infectado.

La enfermedad es extremadamente difícil de eliminar de un entorno, como las residencias ó los criaderos de cachorros. En condiciones favorables, el virus puede permanecer en el ambiente durante varios meses, incluso durante más de un año.

¿Puedo vacunar a mi cachorro contra el parvovirus canino?

El parvovirus canino se puede prevenir con vacunación; por eso es tan importante que el cachorro reciba las vacunas necesarias a la edad adecuada.

Las vacunas son más eficaces cuando se administran en fechas fijas con dosis de refuerzo. Los cachorros suelen comenzar su programa de vacunación entre las 6 y 8 semanas de edad, y la vacuna del parvovirus se administra entre las siete y las nueve semanas de vida.

¿Cómo sé si mi cachorro necesita la vacuna?

Algunas vacunas son obligatorias, mientras que otras son recomendadas, dependiendo de los riesgos a los que se enfrente cada cachorro por su estilo de vida y su entorno. La vacuna contra el parvovirus canino es obligatoria, por lo que tu cachorro será vacunado contra ésta, sea cual sea su programa de vacunación acordado. No se recomienda que el cachorro socialice con otros perros hasta al menos dos semanas después de su última vacunación.

Con esta vacuna, ¿estará mi perro siempre protegido frente al parvovirus canino?

Los virus mutan. Algunos cambian mucho, otros moderadamente y otros casi nada.

El parvovirus canino es estable, lo que significa que la vacuna permanece igual y no tiene que modificarse.

Desde que se descubrió en los años 70, ha evolucionado. Sin embargo, la evolución se refleja en pequeñas modificaciones en la superficie del virus, que es donde actúa el sistema inmunológico (por ejemplo, los anticuerpos). Estos cambios no tienen ningún efecto sobre la protección provista por la vacunación; es decir, una vez vacunado, el animal estará protegido frente a todas las mutaciones del virus.

¿Qué otras formas hay de evitar que mi cachorro contraiga el parvovirus canino?

El parvovirus canino es altamente resistente en el entorno externo. Los criaderos son entornos de alto riesgo, por lo que conviene que la primera vacuna se administre cuando el cachorro está en estas instalaciones. Esto ayuda a evitar la propagación del parvovirus canino entre los miembros de una camada.

También debe existir un protocolo para una limpieza y desinfección adecuadas.

¿Qué debo hacer si creo que mi cachorro se ha contagiado?

Si tu cachorro comienza a presentar cualquiera de los síntomas del parvovirus canino, debes consultarlo con un veterinario de inmediato. El veterinario le realizará una serie de exploraciones físicas, pruebas bioquímicas y análisis de orina para determinar si el cachorro está infectado y recomendar la mejor forma de proceder.

Antes de recoger al cachorro, no dudes en preguntar al criador si pone en práctica medidas preventivas. Si tienes alguna pregunta sobre el parvovirus, habla con un veterinario, que te podrá dar información sobre la enfermedad, su prevención y su tratamiento.

El moquillo

El moquillo en los perros, también conocido como distemper canino, es una de las patologías infectocontagiosas virales más comunes y letales para los perros. El moquillo afecta al aparato digestivo y al aparato respiratorio de los perros. En casos avanzados, también puede afectar al sistema nervioso. Esta enfermedad es causada por un virus de la familia Paramixoviridae, similar al del sarampión humano.

Hablamos de una enfermedad de carácter grave, que puede afectar a todo tipo de cánidos, como zorros, lobos, dingos o coyotes, sin embargo, es especialmente común en los perros domésticos, principalmente en cachorros, perros adultos inmunodeprimidos o perros adultos sin vacunar. El moquillo canino es una enfermedad potencialmente letal, ya que no existe ningún tratamiento.

En este artículo de hablaremos en detalle del moquillo en los perros, los síntomas más comunes de la enfermedad, las formas de contagio que existen, el diagnóstico del distemper en los perros, las medidas que podrá tomar nuestro veterinario para el tratamiento e incluso algunos remedios caseros que pueden aliviar los síntomas que padece el can.

¿Qué es el moquillo en los perros?

El moquillo canino, conocido también como distemper canino o enfermedad de Carré es un virus perteneciente al género Morbillivirus, de la familia de los Paramixovirus. Es una enfermedad infecciosa de tipo viral extremadamente contagiosa que afecta a canes domésticos, pero también a diversos animales silvestres, tales como: hurones, visones, mofetas, nutrias, tejones, mapaches, pandas rojos, oso, elefantes asiáticos, monos japones y hasta a grades felinos. Es una patología especialmente grave que causa una elevada mortaldad.

Afecta principalmente a perros cachorros, aunque también es común en perros adultos que no han sido vacunados y perros ancianos. En principio, si seguimos correctamente el calendario de vacunas, es poco probable que nuestro perro padezca la enfermedad del moquillo. Actualmente existe una vacuna específica para prevenir el desarrollo el virus, no obstante, la efectividad no es del 100%.

Los perros inmunodeprimidos, aquellos que no pueden realizar una respuesta inmunitaria adecuada debido a una enfermedad secundaria, por ejemplo, son más vulnerables a contagiarse aún estando vacunados. Por ello resulta tan importante evitar los altos niveles de estrés y empezar cualquier tratamiento de forma pronta.

¿Cómo se contagia el moquillo?

El contagio del moquillo canino se produce cuando un animal sano entra en contacto con partículas virales que se encuentran en el ambiente, en forma de aerosol. Está estrechamente relacionado con el virus del sarampión y la peste bovina. Un animal enfermo puede infectar una zona, incluso en el exterior, durante horas, produciéndose así el contagio entre individuos. Así mismo, un animal que ya ha superado la enfermedad también puede transmitirla hasta cuatro meses después de haberse recuperado.

El virus se replica en el tejido linfático del tracto respiratorio, infectando posteriormente el epitelio respiratorio, gastrointestinal y urogenital. También afecta al sistema nervioso central (SNC) y a los nervios ópticos. La inmunidad del huesped es lo que determinará el grado de viremia, es decir, el nivel de gravedad.

Como ya hemos destacado, el grupo de mayor riesgo son los perros cachorros, especialmente aquellos canes menores de cuatro meses. Si bien la leche materna les ofrece cierta inmunidad, debemos tomar todas las precauciones posibles, pues el moquillo en los perros también puede transmitirse a través de los fluidos de los animales infectados, incluyendo los restos en el agua y el alimento que hayan consumido.

El moquillo en perros vacunados

La vacunación anual del perro reduce considerablemente la presentación del virus del moquillo canino, sin embargo, no es 100% efectiva, por lo que un elevado número de casos entre la población de nuestro país puede provocar que nuestro perro contraiga distemper. Por este motivo resulta tan importante garantizar el cumplimiento de la vacunación en el mayor número de individuos posible.

¿El moquillo de los perros se contagia a las personas?

Hemos señalado que el virus del distemper canino está estrechamente relacionado con el virus del sarampión, muy común en niños, debemos saber que el moquillo de los perros no se contagia a las personas, ya que no está provocado por el mismo agente infeccioso. Así, destacamos que el moquillo canino no es una enfermedad zoonótica y si bien puede afectar a otros cánidos o animales, el ser humano no es uno de ellos.

Así pues, cuando cuidemos a nuestro perro con moquillo no padeceremos ningún riesgo ni la posibilidad de contagiarnos, que sí es posible con otros de nuestros animales domésticos, como otros perros.

Síntomas del moquillo en los perros

De forma general, una vez han pasado entre 3 y 6 días tras el contagio, empezamos a observar los primeros signos del distemper canino. En algunos casos pueden llegar a pasar desapercibidos por los cuidadores, motivo por el cual resulta tan importante estar atentos a cualquier señal anormal que se produzca en nuestros canes.

Observaremos fiebre transitoria y anorexia (el perro deja de comer) mientras se produce la leucopenia, es decir, una baja producción de glóbulos blancos en la sangre. Tras este período de fiebre, el perro se mostrará sano, hasta que aparezca una segunda fase de fiebre, en este caso acompañada de una secreción nasal serosa, acuosa o con pus. También podremos observar secreción ocular mucopurulenta y que el perro se muestra especialmente aletargado, sin ganas de hacer nada.

Más tarde aparecen los signos gastrointestinales, como vómitos y diarrea, así como los respiratorios, que incluyen dificultad para respirar o tos, provocados por infecciones bacterianas secundarias. También puede producirse dermatitis pustulosa, es decir, una lesión roja en la piel que contiene áreas de contenido purulento.

Aquellos individuos que sobreviven también manifiestan hiperqueratosis en las almohadillas y la trufa, es decir, daños graves en estas partes del cuerpo, así como Hippoplasia del esmalte de los dientes. Más adelante aparecerán los signos neurológicos, que incluyen contracciones musculares involuntarias, salivación, movimientos de la mandíbula, inclinación de la cabeza o parálisis.

De forma resumida, los síntomas del moquillo canino son:

  • Fiebre
  • Pérdida del apetito
  • Decaimiento en general
  • Pérdida de peso
  • Deshidratación
  • Descarga nasal
  • Tos
  • Dificultad para respirar
  • Ojos enrojecidos
  • Conjuntivitis
  • Queratitis seca
  • Úlcera de córnea
  • Vómitos
  • Diarreas
  • Endurecimiento de las almohadillas
  • Erupciones de la piel
  • Ataxia
  • Movimientos involuntarios de músculos
  • Convulsiones

Tipos de moquillo en los perros

Además de todo lo mencionado, existen diversas formas clínicas de distemper que vale la pena conocer, pues la manifestación clínica indicará al veterinario cuál es el tratamiento a aplicar más adecuado:

Aguda: es la más común. La incubación se produce entre los 7 y los 14 días tras el contagio, después, aparece la fiebre, la leucopenia, la conjuntivitis y la anorexia. También observaremos diarrea, vómitos y deshidratación. Es frecuente que se produzcan infecciones bacterianas secundarias.

Subaguda: se desarrollan los signos que afectan al sistema nervioso central a partir de una enfermedad sistémica, como puede ser una encefalomielitis aguda. Podemos observar las contracciones bruscas involutnarias, la parálisis de los miembros posteriores, las convulsiones, el pedaleo de los miembros, la micción involuntaria, la vocalización, las reacciones de miedo e incluso la ceguera en el perro. Pueden aparecer diversos síntomas o ninguno. Así mismo, algunos pueden tardar semanas y meses en presentarse.

Crónica: es poco frecuente y suele aparecer en perros de entre 4 y 8 años. Se produce lentamente y se presenta como consecuencia de un proceso inmunomediado que provoca encefalitis multifocal. El perro empieza con debilidad en los miembros posteriores, parálisis y temblores de cabeza. Se puede producir una beuna recuperación. En perros mayores de 6 años también puede aparecer como consecuencia de una encefalitis crónica del perro anciano que incluye ataxia, movimientos en círculo y cambios de conducta. Estos animales no son infecciosos.

Diagnóstico del moquillo en los perros

Es común que los propietarios se pregunten cómo saber si mi perro tiene moquillo, ya que algunos síntomas característicos de la enfermedad están presentes también en otras patologías, tales como la leptospirosis canina o la hepatitis canina infecciosa. De hecho, en algunos casos, los síntomas más característicos no se presentan hasta que la enfermedad ya ha avanzado. En otros, si el individuo ha padecido a su vez infecciones bacterianas y virales, es muy probable que éstas hayan enmascarado la sintomatología del distemper canino.

Así pues, aunque es una enfermedad especialmente común y conocida por los veterinarios, no siempre resulta fácil emitir un diagnóstico certero, por lo que se requieren pruebas específicas que permitan confirmar esta enfermedad infectocontagiosa. Para confirmar el moquillo canino nuestro veterinario prestará atención al historial clínico que presente el perro (sus síntomas, calendario de vacunas, etc.), el examen físico y las pruebas de laboratorio. En muchos casos se producen falsos negativos.

Las pruebas para el diagnóstico del moquillo canino son:

  • Hematología
  • Serología
  • Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR)

Tratamiento del moquillo en perros

El tratamiento del moquillo canino contempla una mejora de los síntomas del individuo, limitar el avance de las posibles infecciones bacterianas secundarias y el control de las manifestaciones neurológicas. No obstante, como ya te hemos adelantado, no existe un tratamiento que permita eliminar el virus una vez se ha presentado.

Ante la aparición de uno o más síntomas acudiremos al veterinario, quien confirmará o descartará el diagnóstico del moquillo en los perros. Puede prescribir el uso de antibióticos de amplio espectro, antipiréticos, analgésicos, anticonvulsivos, soluciones electrolíticas, nutrición específica y ciertos cuidados. Cuanto antes se detecte la enfermedad y se empiece el tratamiento, mejor será el pronóstico. En los casos más graves se valorará además la hospitalización del perro en el hospital veterinario para administrar suero y fármacos por vía intravenosa.

Es importante destacar que ningún tratamiento para el moquillo en perros es exitoso en el 100% de los casos. Así mismo, cuando el perro presenta signos neurológicos graves y progresivos, debemos saber que el pronóstico puede ser desfavorable. En otros casos, los signos persistirán tras la recuperación.

¿Cuánto dura el moquillo?

El pronóstico del moquillo en perros es reservado, por ello no es posible ofrecer un tiempo estimado de recuperación del perro. De ello dependerá su estado de salud, el estado vacunal y los cuidados ofrecidos por el veterinario o por el tutor del can. Al tratarse de una enfermedad potencialmente mortal, debemos recordar que algunos perros no sobreviven a esta grave enfermedad. Consultaremos siempre con nuestro veterinario.

¿Cómo prevenir el moquillo canino?

La forma más efectiva de prevenir el contagio del virus del moquillo en los perros es mediante el seguimiento del calendario de vacunas para perros. El veterinario nos asesorará en cuanto a dosis y frecuente, pero lo más habitual es que los perros cachorros se vacunen entre las 6 y las 12 semanas de edad tres veces para inmunizarse. Más adelante, se realizará un recordatorio de forma regular, generalmente cada año.

Si bien el etiquetado de la mayoría de vacunas indica un uso anual, diversas pruebas señalan que su efectividad se encuentra alrededor de los tres años. Aún así, los episodios de estrés, enfermedad o inmunodepresión pueden favorecer el contagio, así como la prevalencia local de la enfermedad, motivo por el cual se sigue vacunando cada año de forma genérica en todo el mundo.

¿Cómo cuidar un perro con moquillo?

Los cuidados para un perro con moquillo variarán dependiendo del individuo. Tendremos en cuenta su edad, los síntomas que presente, la forma clínica y cualquier otro factor relevante que pueda modificar las siguientes pautas, siempre prescritas y/o avaladas por nuestro veterinario de confianza.

Seguiremos de forma estricta el tratamiento médico prescrito por el veterinario, que puede incluir el uso de antibióticos, antieméticos, antipiréticos, anticonvulsivos y analgésicos. Será fundamental respetar las dosis y las horas pautadas por el especialista, muy importante.

Por otro lado, ofreceremos a nuestro perro un ambiente cómodo y confortable. Debe disponer una cama mullida y calentita, evitando por completo la humedad, las corrientes de aire o el frío. Especialmente si el perro muestra síntomas productivos, como vómitos y diarrea, cubriremos la cama con una toalla, de esta forma podremos higienizar su espacio más fácilmente. En ningún caso dejaremos a nuestro perro en el exterior, debe situarse siempre en el interior del hogar si queremos una pronta recuperación.

Conviene que el perro se hidrate regularmente. Para ello le animaremos a beber agua, así mismo, para enriquecer su dieta y proporcionarle un extra de calor, podemos ofrecerle caldo de pollo o pescado, sin sal o cebolla. Otra forma estupenda de hidratarle es mediante la comida húmeda, preferiblemente optaremos por alimento enlatado gastrointestinal, de prescripción veterinaria, que encontraremos en cualquier centro de salud. La comida casera también puede ser una buena opción.

Para terminar, recuerda que será imprescindible mantenerle aislado de otros perros, así, evitaremos pasearle en las zonas donde frecuentemente se encuentren otros canes y mantendremos a los otros perros del hogar alejados el tiempo que tarde en recuperarse y expulsar por completo el virus, que se sitúa sobre los cuatro meses.